Niños en Auschwitz: una reflexión filosófico-pedagógica

Jaime Montes Miranda

Resumen


Nos preguntamos por la dimensión filosófica y pedagógica de Auschwitz. Pero esto no es posible sin hacer previamente la experiencia de Auschwitz. Para contar esa experiencia nos servimos de dos testimonios excepcionales: Imre Kertész y Primo Levi. El primero ingresó a Auschwitz siendo todavía un niño, con apenas quince años de edad. El segundo, en plena juventud, descubre como nadie la esencia profunda de Auschwitz. Ambos serán nuestros guías por los senderos del infierno. En un segundo momento atenderemos a esa dimensión simbólica de Auschwitz. Por esa dimensión, Auschwitz encarna la muerte de lo humano del hombre en el mundo. Con la palabra Auschwitz designamos ese gesto que propicia y consuma la muerte de lo humano del hombre en el mundo. Nosotros, desde la educación pensamos en la dimensión simbólica de Auschwitz. No es necesario estar recluido en un campo de exterminio para asistir a la muerte de lo humano del hombre. Nuestra sociedad está siempre rozando la frontera que distingue lo humano y lo inhumano. La extrema violencia, dentro y fuera de los recintos educativos manifiesta que Auschwitz está siempre a la vuelta de la esquina. La muerte de lo humano del hombre en la sociedad en que vivimos es una tentación demasiado seductora como para renunciar a ella. Por nuestra parte, pensamos que teniendo en Auschwitz un referente valórico esencial es posible aprender a optar por una respuesta más constructiva y edificante. En ese gesto, esencialmente compasivo, encontramos los fundamentos para la construcción de un nuevo humanismo.

Palabras clave


Auschwitz; humanismo; educación; infancia; memoria

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DOI: http://dx.doi.org/10.22370/ieya.2015.1.1.570

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